Estaba todo listo. Quiza con algo mas de nervios que en el pasado, era el lanzamiento de un nuevo intento político. Para el comun de los mortales, propio de un enagenado mental, para él no era mas que cumplir con una máxima de la política argentina: nunca nada es definitivo.
Anibal Ibarra, ex jefe de gobierno destituido, ex frepasista, ex aliancista, ex duhaldista y recientemente convertido en ferviente kirchnerista (aunque la correspondencia del fervor se fuera atenuando velozmente)intenta volver al ruedo desafiando las leyes naturales, resusita de entre los muertos y lo hace a toda orquesta.
En alusion a la oposición que lo sentenciara a la destitución, no encontró mejor metafora que repetir aquello de "los muertos que vos matais, gozan de buena salud". Anibal, tanta lectura racional, tanto edificar una verba inigualable para ser tan inoportuno. Herminio Iglesias y la quema del ataud en la 9 de julio fue mas precavido: encendió la corona y el ataud, su incendio fué por propagación; vos, en cambio, el encendedor lo apuntaste directo a tu ensortijada cabellera.
Es cierto, de algunos políticos todo pasa menos sus limitaciones.
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